Capitulo nueve
*
****Más fuerte que la destrucción ****
Eran tiempos sin segundos, pues la vida
corría ignorando los calendarios, la mente de la pequeña Viento se llenada de
ideas y su mente espesaba más y más, descubriendo que la ligereza había huido,
con alegría celebro la soledad de sus pensamientos, descubriendo que el pasado
no era malo, simplemente el aprendizaje duro del futuro.
Ahora comprendía a la Nube, no era una
enfermedad la que padecía, simplemente amaba con todas sus fuerzas, perdiendo
la razón y si de eso dependía seguir queriendo, entonces lo seguiría haciendo…
tan mal que lo trato viento.
Era el destino que la estaba haciendo
pagar por romper sentimientos y hasta jugar con ellos, ¿Cómo había llegado a
esto?, su búsqueda era la felicidad y era ella la culpable de tirarla y
despreciarla, no podía ser…
Entumida en confusiones camino alrededor
de la galaxia que era su nuevo hogar, dio pasos sin cesar, como si buscara un
rocío de paz; A la distancia escucho “Que no muera, ruega que despierte su ojos
dopados”, Viento respondió “¿Quién está ahí?, un cuerpo nuevo rodeo su espalda
y cubrió sus ojos con las manos y en un susurro tierno le dijo al oído “ Joven
De la Música”, Viento sorprendía y con tintes de furia dio la vuelta, al ver de
frente a ese Ser, sus ojos se invadieron de dulzura y sus labios reencarnaban
pureza, pasmada sus mejillas se pintaron y como si fuera algo muy natural
caminaron juntos, en instantes se dieron cuenta que la intimidad era algo que
no existía, pues en tan solo segundos habían confiado en el otro y sus ojos
brillaban como luceros. Su plática duro siglos, pero no parecía importar, las
risas eran dueña de sus almas, la frescura de sus conversaciones y ese pequeño
toque tan similar al de él Joven de la Imaginación, era algo tan peculiar, él
reunía todo lo que ahora deseaba, ya que con su meditaciones había cambiado su
perspectiva, antes quería un desafío y hoy solo deseaba ser entendida,
protegida y construir sobre las bases del cariño el amor.
Pero como siempre…. Existía algo, es algo
que le molestaba a Viento y ni siquiera sabía que era con exactitud, Todos los
días se veían, pero no era una rutina, porque siempre había algo distinto, a
cada instante él la renovaba y cada día él más la encantaba, el temor era
entregar su mundo sin saber con claridad si el sentía lo mismo, ¿Cómo averiguarlo?
Girando los números grabados de ese papel
maya, Ella aniquilo su temor y tomo la noche más estrellada, para darle a él a
conocer sus sentimientos latentes, no importaría lo que él respondiera, solo sería
feliz con decírselos, así como nunca lo había hecho.
Se reunieron esa jornada como si nada
fuera a pasar, entre caricias que no entendían ella rompió al hablar la paz de
las estrellas, con fuerza de timidez empujo sus enuncias hasta que por fin le
dijo - “Tú me gustas Música”- , perplejo Música se alejó de Ella y con
extrañeza pregunto - ¿Porque?- , en su cabeza recordaba desdichas y tanta
soledad de siglos sin numerar, que le parecía casi nueva esa frase tan
particular, rodeada de vergüenza se quedó sin hablar Viento, prefirió no hablar
y dejar de lado su notable pesar. De pronto sin obligar a su garganta Música
miro en un eterna seriedad y con suaves palabras tomo su rostro y con un beso
respondió “tú también “

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