-->
Destrozada se arrodillo a llorar sobre los pedazos de vida que le había
quedado. Era joven, capaz y llena de sueños, que a diario eran destruidos por
aquellos que debían alimentarlos. “Pobre vida la que llevaba”, pensó Polette.
De cabello negro y liso, ojos verdes siempre llenos de amargas lágrimas y sus
pálidos brazos mutilados, cada marca una desilusión, era casi increíble, porque
ya no le cabían más.
Aun lo recuerdo, tenía 15 años cuando me di cuenta de que mi vida era
una mentira… 14 de abril, el día en que volví a nacer; en la tarde había estado
dibujando en el parque. Me relaja, ya que me distrae de los problemas. Si, son
mis padres, son bastante detestables, mi madre una mujer completamente obsesiva
con la limpieza, el respeto y la exigencia además padece de mal genio crónico.
Por otro lado está mi padre es totalmente lo opuesto, tiene una extraña
capacidad de raciocino… todo se lo toma con humor y nada parece importarle, era
casi un mueble, lástima que ese mueble cobraba vida todos los fines de semana y
fuera de la casa…14 de abril, fue cuando lo descubrí. Estaba captando la sombra
de una amigable e inerte mariposa muerta, cuando de pronto lo vi pasar… no
estaba solo, había una rubia y dos adorables niños de cabellos castaños,
mellizos, no tenían más de 5 años; solté los lápices de carbón, quedé
petrificada mirándolo, no lo podría creer, mi padre tenía otra familia, que
ironías de la vida. Estoy segura de que él me vio pero prefirió ignorarme y
alegremente seguir el paseo con sus hijos. 14 de abril… mi mundo se vino abajo.
Después no recuerdo muy bien lo que pasó, todo empezó a ponerse raro en la
casa, los días eran vertiginosos, mi padre Javier un fracasado dibujante, que
se había transformado en un ser de dos caras, ya no podía ver en él eso que
antes me obligaba a llamarlo papá, miraba a mi madre y me daba lástima, se
llama Teresa, quizás no tenga su título en ingeniería, pero actuaba como si
tuviera uno, se gasta la mitad del día diciéndome que ella es un perfecto
modelo a seguir y que al menos debería fingir que soy exitosa … como ella,
esta ciega … no se da cuenta de que su mundo se derrumba y es culpa de la
persona que ama.
Yo era ingenua y tímida por esos años, creo que ese fue uno de los
motivos principales por los que me transforme en un sombra de la sociedad, era
gótica, me llamaba la atención la belleza de lo que el tiempo dejo olvidado, la
simpleza de amar aquello que nos parece comúnmente horrible, si … por eso y por
él … se llamaba Alexis, éramos compañeros de clases, inteligente, reservado,
siempre con su sonrisa tan fría, como si no fuera capaz de verme, él era
popular en nuestro sub-mundo, yo rezaba todos los días por que él tan solo me
saludara y cuando esto llegaba a ocurrir mi lengua se trababa como esos
extranjeros que a saltitos torpes escupen enunciados en español. Sentía que el
alma se caía a pedazos. Fue ahí cuando dejé de comer, yo era la lánguida
triste, no quería ir al colegio, no quería salir de mi casa, no quería nada, la
comida me daba asco, me obligaban a masticarla y a escondidas iba al baño a
vomitarla. Me encerraba en el baño cada vez que mis padres peleaban y se
gritaban jurando que iban a divorciarse y yo me ensordecía en mis lágrimas y en
mis vómitos. Creo … que pasó un año ... para ese entonces tenía 16 años,
media 1,65 y pesaba 45 kilos, no me importaba mi aspecto porque sabía que lucía
mal y cuando podía percatarme de eso, recurría a la terapia que los góticos
llamamos “cortarse”, tomaba un cuchillo, un vidrio, lo que fuera, empecé
cortándome las piernas luego los brazos, cuando lo hacía podía sentir como mis
lágrimas caían por mi rostro, mi alma se elevaba hasta sentir que ya estaba
lejos y era como si estuviera muerta, por instantes los problemas escapaban de
mí, entre más cortes, más muerta estaba.
Un día sentí con ganas de volver al colegio… y ahí estaba él con su
chaqueta negra, con su sonrisa fría, por primera vez me saludó con un beso en
la mejilla y con un susurro muy tierno me dijo “No vemos a la salida en los
camarines”. Nerviosa esperé ese momento, muchas veces pensé que era una broma
de mal gusto pero no fue así… a la salida él si estaba en los camarines, apenas
me vio comenzó a besarme el cuello, la cara, por todos lados, yo no decía
nada estaba tan contenta, recibía sus besos con tanta ternura… entonces… él me
golpeó en el rostro y comenzó a gritarme “¡quítate la blusa!”, no entendía
nada, Alexis se enojó, yo lloraba, estaba confundida, rompió mi blusa y mi
falda con desesperación y violencia…. y ahí me violó… me gritó “!Hice esto
porque conozco tus sentimientos, a ver si ahora dejas de pensar en mí!”. Estuve
horas llorando, me retorcía en los trapos que alguna vez fueron mi uniforme de
colegio, trataba de abrazarme buscando consuelo, nadie me escucho, tratando de
taparme caminé débilmente hasta mi casa, mis padres no estaban, tome el
cuchillo de la cocina y me encerré en mi cuarto, luego… todo era borroso, a la
distancia escuchaba los gritos confusos de mi madre y el llanto de mi padre.
Polette comenzó a sentirse extraña como si estuviera ahogada, observó
una luz y cuando chocó con esta abrió sus ojos y lo vio… estaba en el hospital,
con los brazos vendados y conectada a un respirador artificial, vio a su madre
llorar de la emoción y su padre abrazándola, nunca antes los vio tan felices y
ahí fue cuando se dio cuenta que frente a sus ojos estaba colgado un calendario
y hoy… también es 14 de abril. “vuelvo a nacer” susurró.
Yaoicita






