jueves, 9 de julio de 2009

Capitulo Uno * Ella es



Entre los mundos más amargos, se encontraba la pequeña de los vientos, de sonrisa suave y ojitos negros llenos de misterio ¿Qué clase de cosas han de ver? , ojitos de gato que brillan en la noche como dos luceros y el pelo tan o más negros que los ojos de carbón que recorren su rostro y acarician sus hombros, que revelan la verdadera belleza y expresan la dulce brisa de la juventud, que la piel con el gigante Cronos a de marchitar pero… ¿pero quién podría marchitar su corazón? , si aún no sabe la razón de su misión. 

La vida la había pasado en un Árbol, el tiempo no era más que otro soplo de arena, no sabía caminar y tampoco se aventuraba a hacerlo. 
Muchas veces vio luces pasar, ir y venir, volar o flotar, caminar y arrastrar, pero nunca se fijó en el rostro de alguno, pues jamás le importo su alrededor, aun peor no conocía siquiera la hermosa flor que traía. 
Aburrida de soplidos y del paso de la mano de la arena, se mezcló entre las luces, tomo otra forma y se escondió tras una figura de agua se cubrió su nueva aparecía con una hoja, para que nadie supiera quien era realmente, su mente la volvió liviana hasta que se transformó en un pedazo de nube, llegaría hasta donde el ambiente le decía. 

Conoció a tantas huellas, hizo tantas cosas y dijo tantas otras más que olvido esas tardes en donde se enamoró del silencio y contemplo el cielo, ahora apenas podía enfocarse en aquellos días de vida en el Árbol, en donde uno se parecía al resto, en donde todo era aceptable pero prohibido el reclamo. 

En la actualidad pseudo vivía en los brazos de uno y de otro, regalaba sus secretos más misterioso con tanta facilidad a cambio de sentir el éxtasis de tan solo un tacaño cariño, que quizás era insuficiente pero era el que jamás había sentido, pero la rareza de su ser y su vertiginoso corazón cambiaba su sentido en muy pocos segundos, pues para Ella todos eran unos tontos que a paso lento no corrían su fugaz vuelo, quizás su vuelo no era el gran problema, lo era su interior amaba el amor y no a quien podía entregárselo, por eso aprovechaba cada segundo y daba hasta no tener más, y eso también era un problema; Era un amar ligero que se iba tan rápido como las sonrisas. 

Podía estar con él, pero sentía la soledad del universo y se aburría de la rutina de comentarios que entre ellos habían creado: En ese momento Ella se echaba a volar y fácilmente encontraba a otro amante al cual le cautivaba con su extraña y única rareza que salía de la belleza de aquellos ojos. Con esa dieta la vida no parecía acabar ya no sabía si hablaba con Pedro o con Juan, los recuerdos se le hacían confusos y se mezclaban, por ese mismo motivo tuvo cautela al hablar, guardo la ternura en el rincón más oscuro de su interior y al mismo lo escudo con acero para que nadie le hiciera daño, pero por sobre todo para no caer bajo ningún encanto, después de todo Ella solo necesitaba sentir que caía en el nirvana. 

Si antes no sabía y se confundía, con el correr de los años ya no supo siquiera si quiera saber quién era, estaba a distancias cósmicas de la ignorante, tranquila y poco observadora que fue, pero por mas capas que se pinten siempre queda por pintar y ahora le faltaba la cordura que antes tenía, sus manos sentían que este camino terminaría en soledad, pues arrendaba amor por un par de días y lo pagaba en pequeñas cuotas de sus labios de rosa y cuando al fin estaba todo pagado, la soledad era su compañera hasta que otra mosca cayera en su tela. 

¿Pero si la niña de Viento quería amor por que hacia esto? 

Increíblemente no confiaba en el sentimiento, era extraño pensar esto sabiendo que amaba amar. Un día al despertar se hizo esta misma pregunta y sin encontrar respuesta, tomo el primer tren con destino al espacio, en su camino vio millones de otras mujeres, a Ella todas le parecían iguales, no entendía porque ninguna de ellas lucia especial, ninguna poseía ese destello al mirar, pero había algo que si tenían… una sonrisa… la felicidad grabada en sus frentes, no lo comprendía eran tan ordinarias y tenían lo que Ella siempre había buscado, lo encontraba injusto, una burla del destino, que seguramente la odiaba. 

A susurros llegaron a la estación y la oportunidad de fin se dio, el tren se detuvo y se percató que ya nadie lo abordaba, se bajó curiosa y espero hasta que su vehículo partiera nuevamente , una vez sola camino entre las estrella hasta que llego a un cometa en donde se pudo sentar, largó mares de sal y entre más caía, más el mundo parecía cambiar a un lugar sombrío, miro con los ojos nublados y no encontró nada que valiera la pena, hasta que por fin se hecho a morir, mato el interior, soplo su pequeña vela y cerro sus ojos, para fundirse con el universo y cada parte de su ser camino como arena entre las estrellas. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

T0T me acuerdo cuando llegaste ese día a clases y me dijsite "mira toy escribiendo un libro...blablalbla"xD
y lo leí ese trocito y se me estrujó el alma *w*
beio beio, te quedo muy lindo al final..me teniai obsesioná con la hsitoria :P
-Mila-

Anónimo dijo...

Le adore, me encanta, es una gran mezcla de pasion.
Es una extraña balanza que creo o quiero comprender.
-Cid

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