Se
levanta todas las mañanas. Se mueve. Se viste. Se mira al espejo. Ha vivido
tantas veces el deJavu de un día miércoles, que ya no recodaría su vida sin
ellos. Repetitivamente hacia siempre sus pequeños rituales. Apagaba el depositador.
Corría al baño pensando que ya era tarde. Se lavaba los dientes, y para cuando
se percataba que no era necesario seguir corriendo; era demasiado tarde, pues
ya estaba listo para comenzar su jornada.
Día
a día iba tras la muerte sin hacer algo diferente. Muriendo lentamente en sus
hábitos poco usuales que lo agotaban más y más

No hay comentarios:
Publicar un comentario