La poesía ya no le era fácil ni buena.
El triste hoy la envolvía.
Tanto dolor.
Tanto porque despojarse.
Los paisajes y los lugares hoy eran una
tortura.
Trataba de impedir que los recuerdos se
apoderaran de su mente pero era inútil por más que intentara sonreír por más
que tratara de conciliar el sueño, no podía hacerlo ya que por las noches la
azotaban los tomentos más infames.
Era borrar su vida, su historia y su
legado.
Quería detener su corazón y no sentir más
esta agonía
Porque no era posible que pudiese
simplemente olvidar esta amargura.
Solo morir o vivir feliz por siempre pero
esto era una tortura cruel.
Le había dado una enfermedad muy extraña
que no pasaría con el correr de los días
No parecía tener cura.
Sus síntomas eran los mismos a los de un
enfermo a punto de desfallecer pues el corazón le latía sin parar hasta no más
poder respirar, y su estómago vomitaba todo lo que alguna vez había sido comida.
Y se queda así... sin respuestas, sin
comida, sin poder latir, sin poder feliz.
Estaba atrapada entre tanta inseguridad
Entre lo que ella quiera conservar.

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